Lo que un retiro en Whistler me recordó sobre el Propósito

A veces la mayor claridad aparece cuando pausamos en lugar de avanzar.

"La vida tiene un Propósito interno y un Propósito externo."Eckhart Tolle

Isla de Vancouver, BC, Canada

Read this article in English

Desaparecí durante diez días.

Mi marido y yo viajamos a la Columbia Británica, en Canadá, para asistir a un retiro de Eckhart Tolle en Whistler. Me alejé de mi negocio, de las redes sociales, del correo y de esa necesidad constante de producir. No intentaba escapar de mi vida. Intentaba verla con más claridad.

No me di cuenta de cuánto necesitaba esa distancia hasta que me permití tomarla.

Como muchos emprendedores, paso la mayor parte de mis días haciendo coaching, dando conferencias, escribiendo, creando programas y pensando en lo que viene después. Amo verdaderamente lo que hago. Pero el negocio no se detiene, el calendario se llena, y en medio de ese movimiento es fácil confundir la inercia con la dirección. Nos ocupamos tanto en construir nuestra vida que olvidamos detenernos a mirarla.

Esa distancia fue el mayor regalo de aquellos días en Whistler. No distanciándome de mi Propósito, sino del ruido que me impide verlo.

Éramos 800 personas de unos 32 países, y una distinción que hizo Eckhart me dejó pensando. Dijo que nuestra vida tiene un Propósito interior y un Propósito exterior. El Propósito interior es universal: nuestro estado de conciencia, nuestra presencia, nuestra capacidad de estar plenamente despiertos en este momento. El Propósito exterior es personal: nuestros dones únicos, nuestra contribución, el impacto que solo nosotros podemos tener en la vida de los demás. Cambia con el tiempo y varía de persona a persona.

De hecho, me puse en la fila para hacerle una pregunta, porque al principio esto me generó una duda.

¿Estaba diciendo que todos tenemos el mismo Propósito?

Llevo años ayudando a líderes a descubrir su PORQUÉ único, la contribución que solo ellos pueden hacer.

Encontré la respuesta en sus propias palabras: vivir alineado con tu Propósito interior es la base para cumplir el exterior. No contradecía lo que enseño. Señalaba lo que debía venir primero.

Y aquí viene la parte incómoda. La mayoría pasamos la vida mejorando nuestro hacer. Nos volvemos más productivos, más eficientes, más exitosos.

Sin embargo, Tolle sostiene que la consciencia, y no la acción, es el factor principal en la creación de nuestra realidad. Si nada cambia a ese nivel, simplemente repetimos los mismos patrones con metas nuevas. Los miedos permanecen, las inseguridades permanecen, y el ego no se detiene; solo encuentra nuevos proyectos donde florecer.

Lo compruebo cada semana en mi práctica de coaching. Los líderes llegan convencidos de que necesitan mejores habilidades de comunicación, más confianza o una nueva estrategia. A veces es así. Pero muchas veces, lo que parece un reto de liderazgo es algo más profundo: miedo al conflicto, necesidad de control, perfeccionismo excesivo o un ego que se protege. El bloqueo exterior es un espejo del interior.

Quiénes somos siempre dará forma a lo que hacemos.

El Propósito no es lo que haces. El Propósito es cómo el mundo experimenta quién eres.

Se manifiesta en cómo escuchas, en cómo respondes bajo presión, en cómo te presentas y en cómo haces sentir a los demás cuando nadie te observa.

Tolle diría que la prueba es sencilla: hagas lo que hagas, ¿lo haces con aceptación, disfrute o entusiasmo? Si ninguno de los tres está presente, mira más de cerca; estás generando sufrimiento para ti y, probablemente, para otros.

Durante aquellos días en Whistler, mi marido y yo tuvimos conversaciones que hacía mucho que no teníamos. Sobre nuestra vida, sobre mi negocio, sobre lo que significa el éxito hoy comparado a hace diez años. No encontramos mejores respuestas. Si creamos el espacio suficiente para hacernos mejores preguntas y desafiar nuestros pensamientos.

Así que te dejo tres de las preguntas que me traje a casa.

¿Cuándo fue la última vez que creaste el espacio suficiente para escuchar tus pensamientos?

¿Y en quién te estás convirtiendo mientras persigues todo lo que quieres lograr?

Si alguien experimentara tu presencia hoy, ¿reconocería el Propósito que dices querer vivir?

Nací en España y he construido mi vida y mi trabajo lejos de donde empecé. Ese camino me ha enseñado que el Propósito no se mide por donde vivimos ni por lo que logramos. Se revela en quiénes elegimos SER y en cómo ponemos nuestros dones al servicio de los demás.

Ojalá encuentres el espacio para bajar el ritmo y descubrir que tu Propósito quizá ya está presente en la forma en que vives cada día ordinario.

Si estas preguntas despertaron algo en ti, si tu PARA QUÉ no lo tienes claro, o no estás seguro de que tu trabajo diario lo refleje, ese es exactamente el trabajo que hago con líderes.  

Te invito a agendar una conversación conmigo aquí.

Desde el amor,

Íñigo

Next
Next

La nueva realidad del desarrollo del talento: